Por: Javier Sobarzo Lara/ Cronista de la Tour de Francia
Hacía un año que nos levantaba en las madrugadas un, hasta ese momento, desconocido Isaac del Toro, en aquel Giro de Italia que habría de perder y que, a la postre, declararía que se le había hecho increíble el ritmo que llevaba; por eso se había contenido. Para los que desde entonces no lo hemos dejado de seguir, de desvelarnos con él, de gritar por las mañanas, de despertar a la familia, nos llena totalmente de orgullo verlo triunfar en el Tour de France, un atleta llamado a marcar una generación.
Verlo correr entre viñedos y montañas me recuerda que no deben serle ajenos esos paisajes viniendo de Ensenada; pareciera que corriera en casa. Ver esas imágenes del Tour de France narrado en francés nos recuerda siempre aquellas escenas de la película francesa Amélie, el caballo aquel que se metía a la carrera. Precisamente eso es esta vuelta ciclista: un evento de gran trascendencia cultural y deportiva, una muestra de lo que es Francia, su identidad y legado al mundo.
Pensar que a su rival joven más fuerte y actual protagonista de esta vuelta casi lo declaran patrimonio nacional por el Gobierno francés, buscando incentivarlo a través de exentarlo de impuestos para que siga corriendo para el equipo de casa, Decathlon.
Somos de aquella generación marcada por los grandes espectáculos de Lance Armstrong, que lamentablemente después habría de conocerse el grave problema de dopaje en que habría estado involucrado él y su equipo, el US Postal.
Isaac, parte de esta generación limpia, se encuentra a tres días de terminar el Tour de France, tercero en la clasificación general y líder de los jóvenes menores de 26 años. Vienen dos de las etapas más duras de la competencia: alta montaña en Pirineos y Alpes, donde se han escrito las grandes historias del Tour. En el papel son su especialidad, ya que es un gran escalador; sin embargo, muy de cerca, por detrás, tiene a un Paul Seixas, el francés que quiere la gloria y cuyas calles estarán repletas de aficionados ovacionándolo. Él es la gran esperanza de tener a Francia, en un futuro próximo, en lo más alto del pódium, algo que no se logra desde 1985.
Por delante está Remco Evenepoel, del equipo Red Bull-BORA-hansgrohe, dispuesto a todo después de la lamentable retirada de Jonas Vingegaard, del Visma, que iba segundo en la clasificación general; y, por supuesto, en primer lugar, su amigo y compañero de equipo, el ya legendario Tadej Pogačar, para quien Isaac debe, o debería, correr en su calidad de gregario. Sin embargo, dado el tiempo de ventaja que tiene Tadej, todo indica que el equipo ayudará a Isaac a mantener ese tercer o segundo lugar general.
Así es que todo está puesto para vivir tres días muy emocionantes. Deseamos enormemente verlo el domingo rodar por los Campos Elíseos de París con su maillot blanco de líder joven y en un segundo lugar general, que sería HISTÓRICO PARA EL DEPORTE MEXICANO.

Imagen: Crestomatia






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