Por: Marcela Sobarzo Lara/ AzSon Noticias
HERMOSILLO, Sonora.— Hay libros que se leen. Y hay otros que parecen esperar pacientemente a que alguien se atreva a entrar en ellos.
Así se presentó este jueves Fuerza de Gravedad, el más reciente libro de cuentos del escritor sonorense Omar Bravo, en la librería cultural Dr. Kafka de Hermosillo, acompañado por los comentarios de Lorena Enríquez y Alfonso López Corral, así como por las intervenciones de Franco Félix, socio fundador del nuevo espacio literario.
Ganador del Concurso del Libro Sonorense 2024 en el género de cuento, Fuerza de Gravedad reúne cinco relatos ambientados en el desierto, los valles agrícolas, las rancherías y los campos de Sonora.
Historias donde el territorio pesa tanto como los personajes y donde los conflictos humanos se desarrollan lejos de los reflectores de la violencia que suele dominar buena parte de la narrativa contemporánea.
«Este libro tuvo la suerte de ganarse un premio en 2024, que es el Premio del Concurso del Libro Sonorense en el género cuento», recordó Bravo durante una entrevista con AzSon Noticias.
Tras un cuidadoso proceso editorial, la obra fue publicada en diciembre pasado por Laberinto Ediciones y desde entonces ha comenzado a recorrer librerías, foros culturales y ferias literarias.
«Yo imaginaba que iba a ser editado, que me iban a entregar un número determinado de ejemplares, que yo iba a regalar la gran mayoría y que ese iba a ser el destino del libro. Pero con mucho gusto veo que en realidad está circulando por librerías, está circulando por espacios como este, como Doctor Kafka, y que la gente lo está leyendo y está conversando sobre él», comentó.

Cinco historias atrapadas por el territorio
En física, la gravedad es la fuerza invisible que mantiene a los cuerpos unidos a la tierra.
En los cuentos de Omar Bravo, la gravedad parece ser otra cosa: el territorio.
Las rancherías aisladas, el monte sonorense, el valle agrícola, la frontera y el desierto funcionan como una fuerza silenciosa que atrae a los personajes hacia decisiones difíciles, pérdidas inevitables y dilemas morales que no admiten respuestas simples.
Me lo leí en una noche y una mañana: cuatro cervezas y dos cafés.
Los relatos presentan a un maestro obligado a convertirse en «padrino de cuerpo» durante un velorio rural; a un hombre que recoge a una mujer aparentemente vulnerable mientras esconde sus verdaderas intenciones; a un sobreviviente extraviado entre la vegetación mínima del desierto y sucede la “cura” ancestral; a un médico residente enfrentado a problemas que ninguna medicina puede resolver; y a un migrante incapaz de encontrar un lugar donde echar raíces.
Lejos del espectáculo de la violencia explícita, Bravo construye tensión a partir de silencios, incertidumbres y decisiones humanas.
La frontera vista desde la gente común
Para una audiencia acostumbrada a vivir entre Sonora y Arizona, uno de los relatos posee una resonancia especial.
Se trata de Hikuri, una historia que aborda el fenómeno migratorio desde una perspectiva distinta, más cercana a la ironía y al humor que a la tragedia.
«Todos conocemos que la migración es un fenómeno muy complejo y que para cientos de miles de personas incluso es muy doloroso», explicó el autor.
Sin embargo, aclara que el relato busca alejarse de los lugares comunes.
«Más que hacer una especie de apología de la desgracia o de la separación de las familias, trata de retratar con un poco de humor estas decisiones, la decisión que toma un personaje de un día abandonar el campo pesquero en el que vive e irse a Las Vegas, donde imagina tendrá un futuro brillante».
Ese personaje, como tantos otros que han observado la línea fronteriza desde el lado mexicano, construye expectativas enormes sobre lo que encontrará al otro lado.
«Es un personaje que se hace una serie de ideas en la cabeza y trata de llegar al otro lado de la frontera sin tener éxito realmente», relató Bravo.
Escribir para ser leído
Durante la conversación, el escritor compartió una reflexión sencilla pero poderosa sobre el oficio de escribir.
«Escribes historias por el gusto de escribirlas en principio, porque hay una pulsión ahí», dijo.
Y añadió:
«Al escritor le corresponde experimentar con la palabra y construir historias. Pero definitivamente también el objetivo es que alguien más las lea».
Quizá por eso la recepción que ha tenido Fuerza de Gravedad lo ha sorprendido gratamente. Desde su publicación, el libro ha llegado a espacios que el propio autor no imaginaba cuando comenzó a escribir estos cuentos.
Incluso fue presentado en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, en la Ciudad de México.
«Nunca pensé yo que este libro fuera a tocar esos espacios», confesó.
Un libro que se queda
Al finalizar la entrevista, Omar Bravo extendió una invitación directa a los lectores de ambos lados de la frontera.
«Invitarles a que lo lean, a la audiencia que está de este lado de la frontera y del otro, a que lo busquen», expresó.
Fuerza de Gravedad puede encontrarse en librerías Gandhi, en el catálogo de Laberinto Ediciones, en el Instituto Sonorense de Cultura y en Dr. Kafka, en Hermosillo.
Y quizá la mejor forma de describirlo sea la más sencilla:
No es un libro que grite. No necesita hacerlo.
Sus historias avanzan como el viento entre los mezquites, lentamente, levantando polvo, hasta que el lector descubre que también ha quedado atrapado bajo esa fuerza invisible que da nombre al libro: la gravedad de la tierra, de la memoria y de las personas que intentan encontrar su lugar en el mundo.









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